El nuevo líder de los conservadores británicos ya ha visto Brokeback Mountain
David Cameron, el recién elegido líder de los conservadores británicos, no ha perdido tiempo en ver Brokeback Mountain. Según informa "The Guardian", el pasado viernes, día del estreno de la película en el Reino Unido, fue visto en uno de los cines en los que se proyectaba. Lo mejor de todo es que Cameron no iba de tapadillo, sino a dejarse ver y a mostrar que él no tiene nada en contra del colectivo gay. Desde su elección, ha querido dejar bien claro que él es un político moderno. Estas navidades le han regalado un Ipod, en el que escucha a "Radiohead, Blur y Los Smiths". Para "Pinknews", un sitio de Internet gay, "Cameron es el líder del futuro". Este medio asegura que recibirá el apoyo de los jóvenes profesionales gays. "Son conservadores, quieren impuestos bajos, libertad personal y pocos obstáculos para labrarse su propio futuro".
Leer artículo de "The Guardian"
Digan lo que digan en Telecinco, esté blog es muy pero que muy bueno.
Publicado por: Deep | 13/01/06 en 3:03
Asistí el 12 de enero al preestreno de Brokeback Mountain y estas son mis impresiones al respecto. Después de haber localizado el relato editado por Siglo XXI en España y haberlo leído con tranquilidad, decir que mi primera impresión es la habitual en estos casos, y es que el texto es mucho más profundo y de mayor calado en las emociones del lector y que la película ilustra con secuencias, a veces vagas, muchos de los momentos algidos del libro. Hecha esta salvedad, y haciendo una valoración del film, decir que además de haberme parecido una obra de gran calidad técnica, me parece que es una " película de actores". Ambos protagonistas bordan sus respectivas interpretaciones trasladando al espectador sentimientos, emociones y removinendo internamente situaciones vividas tristes y emocionantes. Al contrario de lo que opinan muchos, Brokeback Mountain, no es un film "gay friendly" sino la puesta en escena de realidades vividas por personas que se ven avocadas a una inercia afectiva que no se corresponde con sus orientación y sus sentimientos.
Creo que la película de Ang lee es una prueba legítima, realizada con detalle y de una empatía que abruma al espectador, de cómo se pueden educar las emociones, sin necesidad de frivolizar ni de reduccionismos que aludan a uno u otro colectivo.
Jack y Ennis, son un claro ejemplo de las realidades de muchas personas que por sus circunstancias (epoca en la que han vivido, lugar donde nacieron,cultura, valores....)han tenido miedo a ser dueños de su vida y manifestar su amor con toda libertad, se han encontrado en un terreno, que como brokeback mountain, ha permanecido vedado durante toda su existencia: vidas acotadas sometidas al juicio de los demás.
Publicado por: fgarcia | 13/01/06 en 13:18
hola, el blog es realmente excelente, mis felicitaciones.
soy seguidora del actor Jake Gyllenhaal desde hace bastante...y creo que este será uno de sus mejores papeles.
me alegro mucho de que participe en este film.
me lei el relato de Annie...y no puedo esperar al 20 para ver la pelicula...es increible..espero que reconozcan el trabajo tanto del director como de los actores con algun premio...o simplemente que se lo reconozcan..que ya será mucho allí en EEUU.
un saludo.
Publicado por: Ana | 17/01/06 en 0:03
MARAVILLOSA CRITICA DEL PERIODICO "LA VANGUARDIA"
Cabalgando por la vida y los sentimientos
LLUÍS BONET MOJICA - 22/01/2006
Nada parecía presagiar el éxito de esta película de Ang Lee. Un taiwanés camaleónico, agobiado por la figura del padre, que sólo le perdonó dedicarse a algo "tan innoble" (soñaba con que su vástago fuera arquitecto) como el cine dos semanas antes de fallecer, y de que su hijo comenzara a rodar Brokeback Mountain.Tampoco parecían garantizar la taquilla unos actores como el australiano Heath Ledger y el emergente, pero aún sin aureola de estrella (podemos verle en Jarhead,de Sam Mendes), Jake Gyllenhaal. Sin embargo, Brokeback Mountain se viene perfilando como el gran acontecimiento fílmico de este año.
A ello puede haber contribuido la etiqueta (imprevisible, pues también podía representar su tumba anticipada) de western gay,aplicada a una historia en realidad más compleja. Porque esta película de Ang Lee traspasa la confusa y no menos ambigua frontera entre géneros para convertirse en un intenso melodrama sobre sueños desplomados y el recuerdo imborrable de una relación imprevista que durante dos décadas gravitará sobre la vida de los protagonistas. Pero deberemos convenir que en el western, en apariencia tan varonil, la connotación homosexual siempre estuvo presente. De la masculina Joan Crawford de Johnny Guitar,de Nicholas Ray, al tullido Anthony Quinn de El hombre de las pistolas de oro,de Edward Dmytryk, y su posesiva relación con el personaje de Henry Fonda. Por no remontarse a Río rojo,de Howard Hawks, con John Wayne en el papel de rudo maestro, y Montgomery Clift como pupilo.
Indiscutible obra maestra en un Hollywood donde los hallazgos no menudean, Brokeback Mountain nos traslada a los memorables melodramas que otro extranjero, el cineasta de origen danés Douglas Sirk (mentor fílmico de Fassbinder y Almodóvar) rodó en el Hollywood de los años cincuenta. De Obsesión a Sólo el cielo lo sabe,pasando por Imitación a la vida,que cerró su filmografía de manera deslumbrante. Aunque su carrera comercial se esté beneficiando de ello, esta película de Ang Lee es tanto un western atípico, por su carácter contemporáneo - la acción transcurre entre 1963 y 1983: los sucesivos modelos de automóviles, camionetas y la irrupción de la televisión en color marcan cronológicamente la acción-, como un hermoso, intenso relato sobre la amistad entre dos hombres, acaso bisexuales, que no dudan en formar sus respectivas familias, aunque sin poder olvidar lo que aconteció en el pasado, cuando pastoreaban, durante meses, rebaños de ovejas en impresionantes paisajes. Allí, recluidos en la majestuosa soledad que les envolvía, surgieron sentimientos contradictorios que cristalizaron, marcándoles para siempre.
El arranque de Brokeback Mountain y su primera hora de metraje delimitan perfectamente una historia compleja, absorbente y que en ningún caso deja indiferente al espectador. La búsqueda de un trabajo temporal reúne a dos seres antitéticos (su primer encuentro marca, con inusitada brillantez, el inmenso talento visual de Ang Lee): Ennis Del Mar (extraordinario Heath Ledger, que recuerda la figura del legendario James Dean), huérfano desde temprana edad y traumatizado por un sangriento recuerdo de la infancia, y Jack Twist (el no menos notable Jake Gyllenhaal), que no quiere trabajar en el rancho paterno y se gana la vida participando en rodeos. A partir de este encuentro, cuando son contratados por un abominable patrón, y de lo que ocurre a continuación, así como las futuras vidas paralelas de los protagonistas, la película va creciendo progresivamente hasta desembocar en uno de los finales cinematográficos más brillantes que en los últimos años ha brindado el cine norteamericano. La intensidad dramática alcanzada por Ang Lee corrobora el talento de un cineasta por encima de etiquetas y géneros.
Publicado por: julianen | 23/01/06 en 0:02