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Comentarios

Sardonic

No he conseguido ver todavía una crítica decente sobre el libro de Brokeback Mountain. ¿Sabe alguien dónde puedo encontrarla?

Monty

Apreciado Sardonic,

Realmente no puedo decirte donde puedes encontrar una buena critica del libro, ahora bien lo que si puedo decirte es que la critica de uno mismo es la mejor "compratelo". (tiene muy buena pinta)
Monty.

Javier Celaya

Sardonic, en la web del libro http://www.enterrenovedado.com tienes una relación de reseñas publicadas en varios medios de comunicación. Es una plena que no hayan establecido un enlace con esos medios para poder leer la totalidad de la reseña, por sí han "censurado" aquellas partes no tan positivas. Pero al menos tienes un punto de partida para hacerte una idea.

Effect

Sardonic, he encontrado esta crítica de Ignacio Martínez de Pisón en el ABC Cultural. Es de septiembre del 2001!
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Duras tierras

Un territorio inmenso «repartido entre forasteros explotadores, rancheros republicanos y bellos paisajes»: así se nos presenta el Wyoming de estos cuentos. Leyendo el último libro de Annie Proulx, uno tiene la sensación de que el Estado norteamericano de Wyoming es víctima desde siempre de una degradación permanente, y lo único que puede desmentir esa sensación es la certeza de que en su pasado no hubo verdadero esplendor sino simple leyenda, la manoseada épica del vaquero que cabalga entre las reses a la anaranjada luz del crepúsculo. Duras tierras las de Wyoming, con sus inviernos heladores y sus sequías de verano, con sus inundaciones y sus plagas. Duros también sus habitantes, supongo que porque, en esas circunstancias, no podía ser de otra manera: seres de pocas palabras y puñetazo fácil, bebedores compulsivos, solitarios irredentos, criaturas que disfrutan con las armas de fuego y la compañía de los animales, hombres conflictivos a los que sus mujeres acaban abandonando después de un matrimonio turbulento.

Son asimismo las de Wyoming unas tierras sin ley, en las que una mujer puede tirar al río a su pequeña hija porque no para de berrear, o en las que un marido despechado puede emprenderla a tiros contra los coches de su mujer y su amante, o en las que un grupo de rancheros puede cortar los testículos a un subnormal para que éste deje de exhibirlos en público. Los relatos de En terreno vedado abarcan todo el siglo XX y parte del XIX, y uno no advierte demasiadas diferencias entre el Wyoming antiguo y el de ahora mismo, marcados ambos por una sombría brutalidad que parece estar por encima de las leyes y las convenciones sociales. Annie Proulx ha creado un Wyoming salvaje y trágico en el que el ser humano se reencuentra con muchos atavismos propios de su especie, y sus personajes, violentos y primarios, héroes de nada cuyas vidas a nadie servirán como modelo, se nos acaban revelando como portadores de una rara y a veces contradictoria grandeza, en todo caso una grandeza rudimentaria y animal.

Entre los personajes de Annie Proulx hay un octogenario que regresa al rancho (ahora convertido en «la Australia de Wyoming») del que salió en su juventud, un joven ranchero que se convierte en profesional de los rodeos contra la voluntad de su madre, otro que por sus convicciones renuncia a sus vacas y se convierte en corredor de seguros y activista del ecologismo, dos vaqueros a los que la soledad del oficio aboca a una relación homosexual que mantendrán en secreto durante varias décadas... Todo en este libro se mueve en el ámbito del rancho, que desborda aquí su condición de vivienda y unidad de producción para acabar erigiéndose en símbolo de una determinada forma de entender la vida. Rancheros o ex rancheros, tratantes de ganado, a veces simples vaqueros o pastores, los personajes de estos relatos se definen inicialmente por su vinculación a ese mundo de ranchos más o menos aislados al que deben al mismo tiempo la dureza de sus circunstancias y la paradójica arrogancia que esa dureza alimenta en su interior, y la autora no oculta su interés por los aspectos meramente laborales de la vida en los ranchos, de esos hombres que se dedican a marcar, capar o vacunar terneros, a asistir a las vacas en los partos, a desbravar toros y caballos.

En la mejor tradición de la narrativa norteamericana, el dinero o, mejor dicho, la falta de dinero actúa con frecuencia como motor de la acción, y en realidad de lo que Annie Proulx nos habla es de cómo se las arreglan todos esos magullados personajes para sobrevivir en un medio hostil por naturaleza. A juzgar por estos cuentos, prosperar en Wyoming es algo que está al alcance de muy pocos, y para conseguirlo parece necesario poner muchas millas de por medio y emigrar a lugares más benignos. Lo que la autora parece preguntarse es por qué sin embargo siempre habrá gente dispuesta a quedarse, qué es lo que hace que unos cuantos hombres y mujeres hayan podido echar raíces en esa tierra tan ingrata, cuál es el raro vínculo que pese a todas las adversidades los mantiene unidos a ella. ¿Qué sentimientos de fidelidad y pertenencia puede alentar un territorio como ése, hecho, sí, de bellos paisajes, pero también de ranchos miserables, gasolineras sin futuro, tristes bares de carretera, gente que vive en remolques? La cita que encabeza el volumen, tomada de un ranchero jubilado, afirma que «la realidad nunca ha valido para gran cosa por estos pagos», y seguramente hace falta sentir muy poco aprecio por la realidad para seguir viviendo en Wyoming.

Con una épica de la miseria que procede directamente de John Steinbeck y una prosa seca e implacable, heredera del mejor Hemingway, Annie Proulx ha conseguido poner en pie un mundo habitado por unos seres vigorosos y rudos que en todo momento transmiten una inconfundible sensación de vida y de verdad. Si en su novela Postales ya se reveló como una escritora alejada de la literatura facilona y complaciente, en estos relatos de En terreno vedado no hace sino confirmarlo. Varios de estos cuentos son sencillamente magistrales. Sobrias, directas, brutales pero también conmovedoras y hasta hermosas, las historias recogidas en este volumen contradicen la afirmación que la propia Annie Proulx realiza en uno de los párrafos finales del prólogo. «Los relatos cortos me resultan muy difíciles», dice ahí, y lo cierto es que esa dificultad no llega nunca a percibirse en el resultado final, tal es la destreza que la autora acredita en el manejo de los recursos y procedimientos del género breve.

Ignacio Martínez de Pisón

Javi

Hola,
Acabo de ver la pelicula y esta muy bien. Heath Gyllenhaal se lleva el Oscar, eso seguro. Ahora quisiera regalarle el libro a una amiga pero no se el titulo en español. ¿Es el mismo que en inglés? "Brokeback Mountain"

lluna

Hola Javi, el libro es igual k la peli en español "Brokeback Mountain, en terreno vedado".

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