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Comentarios

cristina

Pues hoy cerquita de esta nueva hoguera que teneis para disfrutar, al lado de la llama , despertando del sueño, murmurando y abriendo una lata para felicitar a Alas en su cumpleaños. Para felicitar también a Abel por continuar en el camino que ya había iniciado y que tan acertadamente sigue y desearle que encuentre al paso lo que vaya buscando.
A los demás celebrar con vosotros vuestra alegría por esta nueva Hoguera.
Caray, son buenas noticias.

mijacktwist

Gordon se ha dejado sentir por aquí... el viento soplaba más fuerte y los árboles susurraban a mi paso, la lluvia comenzaba a caer a media tarde y ya no ha dejado de hacerlo. La montaña se moja...

-¿Bobby?
-¿Sí, mamá? ¿Qué ocurre?
-Bobby... (la voz de Lureen sonaba nerviosa). Bobby, tu padre ha muerto.
-¿Qué dices? ¡No, no, no... no puede ser cierto... ¿Qué...que ha pasado?
-No lo sé con seguridad. Lo han encontrado tirado cerca de la carretera con la cara destrozada. Creen que la rueda se reventó y la llanta golpeo su cara.
-No puede ser. ¡Papá! ¡Mi padre! Teníamos tantas cosas por hacer juntos... tantos planes... Prometió llevarme a conocer Brokeback Mountain.
-¡Ay hijo! Puede que ese sitio ni siquiera exista realmente. Ya sabes como es tu padre.. bueno, como era tu padre. Tal vez sólo sea un bar o algo así.
-Da igual mamá. A papá se le iluminaba la cara cuando hablaba de Brokeback Mountain. Me da igual si existe o no, para él era el mejor lugar del mundo y yo quería estar con él.
-Ahora ya es tarde, hijo.
-Sí mamá, ya es tarde. Nunca es suficiente tiempo, nunca es suficiente...

Alas Del Mar

Mijacktwist...como a ti, me parece que aquel día, fue un día de lluvia...qué extraño, ¿no?...

"Lureen Newsome no pudo derramar ni una lágrima, se quedó inmóvil, con el teléfono apretado entre las manos, con la lluvia golpeando su ventana y la completa seguridad de que Jack, no vendría a buscarla..."

Gracias Cris, por estar en todas partes, te quiero!

annie_brokeback

Hola a todos, yo acabo de llegar a lo alto de la momtaña...
Galata-Madrid espero que no sea la ultima, he tardado casi cinco horas en leerme esto para ver tu despedida
Es verdad que ha bajado un poco todo esto y que muchos se han quedado con Aguirre en esa extraña rulote.
Por cierto los relatos extraordinarios, espero seguir leyendo y en la medida de lo posible contribuir.
P.D Galata no es dificil estar muriendo constantemente??

brokemac24

Suena una música: Lord of the Dance dibujan en mi mente un marco de colores que me transportan al verdor de la hierba , a la brisa fresca del otoño y al olor de la tierra recién mojada; me invitan a bailar, a dejar volar mi imaginación al reino que hace brotar la pasión de lo bien hecho, ¿quién podría dudar del valor del arte esté donde esté?
Y por qué será que soy incapaz de vislumbrar la belleza en cualquiera de sus expresiones sin que la profundidad de la mirada de Jack aparezca siempre por sorpresa , acogedora y dulcemente comprensiva, dolorosamente enamorada .... pero feliz.
Ahora mismo, están tumbados al atardecer, en silencio ,cerca del rebaño , mirando el horizonte con un futuro confundido pero deseando que anochezca para bajar al campamento, cenar y tomarse unos buenos tragos que desaten los incipientes nudos que se van formando cuando la noche se acerca.
Tengo que dejarlos a solas con su pasión, desbordantes en su entrega ilimitada, abrazados para siempre.
Suena una música cada vez más suave y lejana. Los ángeles han decidido ceder la noche a los amantes furtivos. Alguien tiene que llenar las arcas del amor, y esta vez han encontrado la forma de rebosarlas. La luna empieza a aparecer sonriente en la noche plateada.
.................................................................................

Pd. me hago una pregunta y de paso si alguien quiere aportar algo: la muerte y la vida,¿no son extremos de lo mismo? y si es así, porque un sector poblacional apoye la eutanasia ¿tendría el otro sector (o los otros sectores) que admitir como buena esa forma de decir adiós?

Todo mi cariño

brokemac24

Leticia, la información que tengo sobre el libro de Annie Proulx es que consta de 11 relatos, el primero es el de Brokeback mountain, supongo que será ese el que tienes, y que yo sepa está en librerías y grandes centros comerciales; un beso.

Abel Bea

Estoy en el aeropuerto de Bogotà, viajo ya. Que Dios propie vuestro bien y el mìo.

Abel Bea

queria decir propicie, los afanes...

jcfg10

Hola amigos, entro para enviar un fuerte abrazo para TODOS ustedes. Y paso a lo siguiente:
Hace tiempo muscari escribió: "¿Alguien tiene la película española "En la ciudad sin límites"? He recordado que la carta final escrita por uno de los protagonistas (Fernando Fernán Gómez) bien podría valer para los nuestros si Jack no hubiese muerto y continuaran viéndose furtivamente... A ver si alguien puede publicar el texto de esa carta."
Con todo el cariño del mundo, para tí, muscari, un video con algunas de las imágenes más emotivas de esa película (que por cierto acá en México le pusieron el horrible título de "Pecados ocultos") y por supuesto con el contenido de esa carta.

http://www.youtube.com/watch?v=ziYbJqNKxGg

jcfg10

El hermano secreto continua con su festejo por el día de mañana, 24 de septiembre, fecha en la que Ennis del Mar y Jack Twist se reencontraron. Hay nuevos videos.

http://elhermanosecretodebbm.blogspot.com/

jcfg10

"I'am always on a mountain when i fall". Siempre estoy (y estamos) en Brokeback Mountain. Se las debía en Youtube:

http://www.youtube.com/watch?v=d7oEhW8r2Fo

annie_brokeback

Hola a todos...
Haber si es esto lo que busacas jcjf10:

"El nonmbre no se ha borrado, tu cara si, se mezcla con otras caras ,deformandose. No se si todo es parte de la tortura ya no distingo, no se si él te dará esta carta, no se si es amigo a miente.Hubiera quierido abrazarte pero me muero, me queda poco tiempo. He visto el tren, los he visto dentro,muchas veces esperandote y tu sin saberlo, otras veces lo sabias y huias a tiempo o lo han inventado todo para que les digas donde estas.Tengo que evitar que subas a ese tren porque te lleva a la muerte. Otras veces estas ya muerto, como yo, otras me hablas y sonries y dices cosas que nunca habias dicho y que me quieres; yo, hubiera querido quererte pero nu pude.
A veces sueño que seguimos alli y que el tiempo es nuestro y que tu boca recorre mi cuerpo desnudo y entonces mis hijos nos ven abrazados, desnudos, pero ya no son mis hijos, son los hijos de ella, no los conozco ,no conzco a nadie.
Recuerda, la libertad viaja contigo en ese tren, si te encuentran te mataran y la ciudad seguirá creciendo sin salidas para nadie.Sólo tú puedes enviar a mis hijos a andar ese camino, hazlo y así sabre que me has perdonado."


Sin duda una hermosa película "En la ciudad sin límites".
Un abrazo para todos.

annie_brokeback

Se me olvidaba
P-D Galata no es dificil estar muriendo constantemente

brokemac24

Abel:
Si todo va bien, como nos cuentas, cuando entres por aquí será desde Italia, ¡bienvenido! Ojalá te guíe la mejor de las estrellas .
Te acabas de tropezar con un abrazo.

mijacktwist

Un calor abrasador recorría su rostro,
veinte minutos después, la lluvia borraba su sangre todavía fresca.

Sí, llovía... el día de la muerte de Jack, llovía. El cielo mismo lloró su pérdida. No podía ser de otro modo... tenía que llover.
.............................................

Abel: saludos a la ciudad eterna.
Feliz fin de semana a todos. Besos.

Carolina

Holas!!!!

Que emoción ver que abrieron la Hoguera 3, es que realmente esto no podia acabar.
24 de setiembre, unos de los días más felices de Jack y Ennis, el tan esperado reencuentro....
Si ese momento pudiera prolongarse por siempre...

Saludos a todos...

Abel Bea

Amigos queridos:

Estoy en Roma. Perdonenme las tildes pero no he logrado encontrar un teclado con nuestra bien amada tilde española. La eñe he tenido que bajarla de los simbolos (apenas llegue ayer tarde y aun no logro conectar mi portatil a Internet). Pero lo primero era saludaros y aqui estoy. Es casi la una de la tarde. Esta mañana fui al Coliseo. Se han agolpado recuerdos de un amor inmenso; en estos lares he vivido momentos inolvidables. Ya sabeis con quien. Pero todo pasa. Hoy, 24 de septiembre, me uno a la celebracion del reencuentro de Ennis y Jack. Me he metido en youtube y en la pagina de Jaun Carlos y he disfrutado ese momento tan especial para nosotros y para la historia del cine. Cada detalle, cada mirada, la forma de abrazar, ese beso loco de Ennis, la reaccion de Jack, sus mejillas, su rubor, las camisas desajustadas, la sorpresa de los dos porque aunque deseaban reencontarse asi, no les parecia que pudiese ser tan fuerte su sentimiento, tan impulsivo su proceder. Creo que en ningun otro momento como en este se advierte aquellos de "amor, fuerza de la naturaleza".

Bien, amigos. Ahora salgo para la Fontana di Trevi, Piazza Navona e il Panteon, que estan todos muy cerca el uno del otro. Ante la Fontana recordare en silencio vuestros nombre y tirare la monedita de rigor. A vuestra salud y buen amor.

Abel
Perdodame de nuevo las tildes.

brokemac24

Espera...espera...espera.....Ennis está casi al borde de la decepción cuando se oye el ruido de una camioneta que aparca bajo su casa. Impaciente sale a comprobar quién es. Su media sonrisa delata un corazón queriendo salir del pecho. Jack aun no sabe cual va a ser la manera de saludarse y ya está deseando entregarse en cuerpo y alma a lo que sea.
-¡El puto Jack Twist!-...............................................................................................................................................
La soberana plenitud de ambos en este momento eterno estrangula la vida alrededor ,
Porque, todo lo acontecido hasta ahora y todo lo que pueda acontecer después, no existe.
Se acaba de inmortalizar la perfección.

Ang Lee: gracias infinitas por este inmenso regalo.

jcfg10

Brokemac24 gracias, me has puesto al borde de las lágrimas. Magnífico marco para el festejo de este día. Abel, amigo, te deseo lo mejor en esta nueva etapa de tu vida. A todos, el hermano secreto ha terminado la celebración con algunas imágenes, ojalá nos visiten. Y desde aquí agradecemos a quienes se dieron vuelta por nuestra casita.
Saludos a todos, seguimos por aquí. Nos vemos, se les quiere.

http://elhermanosecretodebbm.blogspot.com/

aldhigabriel

Hola como estan ustedes? espero que muy bien, yo apesar de los pesares aun tengo buen animo, y estoy muy contento de que estemos juntos un beso....


ALDHI GABRIEL

devezencuando

Hola amigos.

La tarde de hoy para celebrar he visto la escena del reencuentro. Sabía que no podría estar en paz con sólo recordarla. Me siento extraño, normalmente vería toda la peli pero hoy quiero que ese momento quede suspendido en el tiempo. Sólo quiero verlos abrazados y besándose una y otra vez.

Un placer estar aquí como siempre. Un gran saludo para todos y para Abel mis mejores deseos en este nuevo comienzo.

Lizzkey

devezencuando, acabo de ver tus videos y, sinceramente, el que acompaña la música de Phil Collins, me gustó tanto, que acabé guardándomelo, para así poder disfrutarlo cada vez que me apeteciera.
Fue un tiempo tan bonito ( hace ya más de medio año del estreno de BBM )que ahora que se acerca ya el frio voy a recordarla mucho más. Fue un tiempo en el que no se podía disfrutar de muchas cosas como ha ocurrido en verano, y claro, otra vez volverán los recuerdos.
Una cosa más: por lo que puedo ver parece ser que por muchos meses que pasen, seguiremos con el mismo cariño que al principio hablando de nuestros muchachos, nuestros queridos Jack y Ennis, y eso me parece maravilloso, puesto que no se encuentr mucha gente con quien poder compartir ciertos comentarios o ilusiones.

Seguid así, por favor, que aunque yo no participe, o lo haga alguna otra vez, me gusta leeros, y por mucho tiempo que pase, seguiré sintiendo esa historia de amor como reciente.
Gracias

Leonor

Y bien, aqui va lo prometido!
(Con autorizacion de su autor).
Especialmente para Aldhi Gabriel, Charles Ryder, Juan Carlos, Devezencuando, Abel Bea, brokemac24, mijacktwist, Alas Del Mar, Jabyjack ...
Por su extension la enviare por tramos. Cordialmente. Leonor
De Revista LaOtra Nº 12-Otoño 2006-Buenos Aires.
Secreto en la montaña, la gran película de Ang Lee: "No way". por Oscar Alberto Cuervo
__________
1a. parte.
Secreto en la montaña es una película narrativa, de una cualidad clásica. Mueve los mecanismos del relato en el momento adecuado, desde el primer minuto y a cada paso, hasta el final, y a pesar de eso nunca parece obvia. Es un film de cowboys, con cielo azul de Wyoming, caballos, praderas, arroyos, atardeceres, música melancólica. Un film noble, que deja fluir una emoción permanente sin rebajar jamás la inteligencia del espectador. No cabe ninguna duda de que se trata de un film mainstream, que agradará a la Industria y se llevará unos cuantos Oscars. No es entonces un exponente de eso que llamamos "cine mutante".
A menos que se preste atención a este punto, que indica una auténtica mutación: los vaqueros, Ennis y Jack, se enamoran el uno del otro. Si se trata, pongamoslé, del último western, es irónico para el Destino del Cine que estos cowboys no sigan el modelo de Clint Eastwood; hay más besos que piñas y lo que predomina es la ternura. Y si bien campea un tono elegíaco, tampoco es un lamento reaccionario por la pérdida de Antiguos Valores, porque los valores que empiezan a resquebrajarse está muy bien que se pierdan de una vez: son códigos de comportamiento social y sexual que no hacen más que sofocar las vidas de quienes se someten a ellos.
Ahora bien: ¿se trata entonces de un film mutante? ¿un vehículo clásico con planteo revulsivo? La historia transcurre en la década del 60, cuando los vaqueros han perdido su aura heroica (si alguna vez la tuvieron fuera del cine). Se los explota sin consideración, bajo condiciones humillantes. Son los últimos orejones del tarro, a los que el capitalismo somete sin piedad. Lo que no parece haber cedido en ese ambiente es un machismo recalcitrante. Vaquero y homosexual es una conjunción desaconsejada.
Ennis del Mar y Jack Twist son dos muchachos que buscan trabajo de vaqueros en Wyoming. Ennis es muy recio, o bien de una timidez extrema, tanto que su conversación consiste en mascullar monosílabos, moviendo tan pocos músculos de su cara como le sea posible. Jack, en cambio, tiene una necesidad imperiosa de hacer contacto, primero con la mirada, y después se trata de encontrar algún pretexto para ganarse una simpatía. Son parecidos y distintos, como variaciones de un mismo modelo de vulnerabilidad, de anhelo de amor en un ambiente duro y poco amable. La América profunda, pero podría ser el Chaco salteño. Al principio se miran oblicuamente, como corresponde a vaqueros de Wyoming; más tarde conversan, comparten la rabia de ser explotados, comparten frijoles, se hacen amigos, se hacen tímidas bromas, se emborrachan juntos. Y una noche fría, muy fría, comparten la carpa y entonces se cogen. Es Jack el que toma la iniciativa -parece que lo tiene decidido desde antes, no me pregunten desde cuándo- y Ennis sólo accede porque está muy borracho. A la mañana siguiente, con la resaca de la noche anterior, es obvio que Ennis va a estar disgustado, que va a esquivar la mirada de su compañero. Después va a hacerle al otro una advertencia: es cosa de un único disparo (it’s one shot-thing), no se va a repetir. Jack: es asunto nuestro y nadie tiene por qué saberlo. Yo no soy marica (queer), murmura Ennis, tampoco yo, acota Jack.
El cineasta Ang Lee plantea el juego de modo decidido. Todo está expuesto desde el principio, cuando Ennis y Jack se fichan disimuladamente, con la cara medio tapada por el ala del sombrero, la mirada oculta por una tenue sombra. En muchos westerns vimos a un cowboy mirando de ese modo a un desconocido, pero esa mirada escondedora, precavida o alerta, aquí está cargada de tensión erótica. A partir de ahí, Lee simplemente deja fluir con seguridad la corriente desencadenada, hasta que la fricción de los cuerpos en la carpa se vea casi como un accidente natural, como un desprendimiento de la montaña.
Y cuando la platea ha aceptado que, después de todo, en el medio de la noche y arriba de la montaña eso puede pasar (¿acaso los peones rurales no llegan a usar las ovejas para descargarse?), Lee da el golpe de gracia: a la noche siguiente, después de la incómoda distancia de la mañana, Ennis mira de reojo la carpa en la que Jack espera. Y Ennis del Mar entra, y ambos se miran y se tocan, con caricias y besos de amor. Los films de cowboys, a partir de ahí, no volverán a ser los mismos. Brokeback mountain no necesita abundar en sexo explícito (como algunos críticos de la filial porteña del Fipresci han echado de menos) porque la tensión erótica se ha instalado y ahí se quedará hasta el final. El cine en todos estos años fue perdiendo la capacidad de erotizar, apelando a fórmulas cristalizadas que anuncian cuando-llega-la-escena-de-cama, los cuerpos filmados de la cintura para arriba, después de la cintura para abajo, últimamente con planos explícitos de penetración y eyaculación. Pero Ang Lee, que ha optado por un sobrio clacisismo, se las arregla para disponer las secuencias de la primera media hora de modo que, cuando Ennis entra a la carpa la segunda noche, la platea poblada de parejas de pochocleros y matrimonios bien constituidos se revuelve en la oscuridad. Algún comentario tonto, risitas nerviosas, y kilos de pochoclo atragantado. Yo entonces me acuerdo de la llegada del tren a la estación de los hermanos Lumiere. Esa vibración que a veces se instala en una sala oscura es necesariamente sexual y no puede sino ser política. Brokeback mountain, que va camino a ser un fenómeno de masas, es un film de amor, de sexualidad y poder.
Y una vez que la sala se ha erotizado, Lee no necesita redundar; en cambio devuelve la atención de la platea en una imagen especular: cuando a la mañana siguiente Ennis y Jack juguetean por la montaña en plan idílico, son espiados (con teleobjetivo) por el temible Aguirre, el empleador odioso y lascivo de poder. El buen cine clásico nos ha enseñado que en pocas imágenes, si están bien dispuestas, se pueden hacer visibles las líneas de fuerza que rigen un mundo, que atraviesan los cuerpos y distribuyen los destinos personales. No hacen falta los discursos explicativos, porque esas fuerzas aparecen en acto, en el espacio que se abre entre la pantalla y nosotros. En Brokeback mountain no hay el más mínimo alegato, ningún diálogo necesita explicar nada para que el film se convierta en un acto político (compárese con Munich, el film de Spielberg que en estos días intenta "decir" algo sobre el terrorismo y el conflicto palestino israelí; léanse los penosos diálogos en los que Spielberg, un cineasta curiosamente asociado con la capacidad narrativa, intenta inyectar un humanitarismo que el relato por sí solo es incapaz de suscitar). Lo político en este caso es exponer el problema de la sexualidad con una claridad y una precisión que no es frecuente en el cine actual, menos que menos en el cine norteamericano. No se trata de escandalizar, ni de llamar la atención con bizarrerías. Lee apela a una emoción pudorosa que deja espacio para pensar. (Continuara).

Leonor

"No way" 2a. parte.
Veamos: dos hombres se aman. Ahora, ¿cómo hacen para instalar su amor en este mundo? Lo que el film constata a cada paso es que el amor no es esperado en el mundo, que no ha lugar, que siempre hace falta abrirle un espacio que el mundo constantemente está cerrándole. La historia se sitúa hace 40 años, pero podría haber sido hace 2000 o estar sucediendo en este mismo instante: hay que ser muy cretino para no darse cuenta. Simplemente: Ennis y Jack no tienen que amarse; nadie, ni los seres más cercanos pueden tolerarlo. Si el amor de ellos prevalece, las instituciones se desmoronan: el empleo, el matrimonio, la manutención de los hijos, el respeto de los demás. Si las leyes de empleo, el contrato matrimonial, el vecindario y la parroquia se imponen, ellos no hallarán lugar ni tiempo para amar. Una buena historia de amor, para no volverse tonta, para no transformarse en una escapismo imaginario, tiene que poner constantemente esto en la balanza: no es que no haya amor en la vida: hay, pero es una fuerza corrosiva, asocial, anti-económica, mal vista.
Jack y Ennis perderán el empleo, dejarán de verse, cada uno por su lado va a formar un matrimonio y tener hijos. Por un momento parece que Brokeback mountain va a hacer lo que tantas veces ha hecho el cine americano: los personajes se “reforman” y el desliz queda como una exploración fallida de la juventud. Pero acá el aire de la montaña ha quedado flotando. Pasa un año, dos, tres, cuatro. Y Jack le manda una postal a Ennis. Podríamos vernos... Venite ya, responde Ennis con su habitual verborragia. Los viejos amigos se reencuentran: un fuerte abrazo. Lógico. Pero resulta que, con algo de animales en celo, los cuerpos se rozan, las bocas se buscan. Ennis arrastra a Jack a un rincón y se besan con gran pasión. Esto sucede en la puerta de la casa de Ennis. Segundo estremecimiento de la platea, cuando la mujer de Ennis se asoma por la ventana y los ve: los mecanismos de identificación del cine funcionan a tope: el público, del lado de los enamorados, teme que sean descubiertos. La mirada de un tercero (tercera: Alma, la mujer de Ennis) nos recuerda que este amor no las tiene todas consigo. Lo que hace el director del film entonces es de una nobleza infrecuente: nos deja al aldo de Alma. Vemos su expresión atónita primero, de angustia después, camina unos pasos hacia adentro de la casa, camina por hacer algo, para ganar tiempo o por pura inercia. De pronto, esa mujercita trabajadora, madre de dos hijas, educada en un ideal conservador de acatamiento, matrimonio y maternidad, ve atravesada su existencia por un rayo de pasión que le pasa por al lado y la expulsa, le dice con sencilla crueldad: el amor existe, pero no se trata de ti. Ennis, su marido, y el compinche Jack, dos grandes amigos de juventud, se van por ahí, a tomar unos tragos, a pescar, como suelen hacer los hombres. Pero Ennis y Jack se aman locamente y van a revivir la pasión de la montaña. La felicidad infantil de ellos es la rabia de ella, que se queda cuidando a las niñas. Sofocada, vuelve a la ventana: ellos se van y la escena es súmamente dulce y súmamente amarga. La triangulación, el amor de ellos mirado desde el punto de vista de ella: eso es cine.
El relato transcurre a lo largo de los años: el proyecto de estar en el mundo, que cada uno de los protagonistas lleva adelante como puede, tensa continuamente los lazos de la dificultad. Jack, que es un buscavidas, se casa con la más linda de Texas, la hija de un fabricante de tractores (modelo Versatile). Lo veremos ascender económicamente, al precio de sostener una duplicidad de la que pretende salir más o menos ileso. Para eso se tiene que bancar a un suegro detestable, Newsome, que tiene esa típica prepotencia de los ricachones texanos. Jack muchas veces se hace el tonto, se deja basurear; alguna vez frena a su suegro, más que nada para no quedar mal parado ante la mirada de la mujer y del hijo, quizá para no sentirse miserable. Total, se ve que piensa, el matrimonio es sólo una máscara, su ser más íntimo está puesto en otro lado: en serio, Jack quiere vivir su vida junto a Ennis, tener un lugar, algunos animales. Ennis, en cambio, está paralizado. Cuando después de cuatro años se van juntos a un motel, Ennis revive la pasión de la montaña. Jack le pregunta: ahora qué hacemos. No sé... nada -dice Ennis-, nos estamos buscando uno al otro, pero si eso sucede en el lugar o en el momento equivocados, estamos perdidos... ¿Dos tipos viviendo juntos? No way. Y, ante la reaparición de su amigo, Ennis verá desmoronarse su matrimonio sin atinar a hacer nada. No vislumbra la posibilidad de armar algo así como una pareja homosexual, un rancho, que su amor se haga visible para el mundo. No way, repite Ennis varias veces a lo largo de los años. De hacer visible el amor -y cómo- se trata Brokeback mountain.
Un film sobre el amor y la sexualidad tiene que hacer salir a la luz cuestiones económicas también. Porque el deseo se implanta de alguna manera en el mundo o sucumbe ante él. El deseo se las tiene que ver con los roles de género. Y también debe resolver la cuestión de la trasmutación de la libido en potencia económica. En el capitalismo, la virilidad demanda una capacidad de hacer dinero, de mantener una casa, hijos. Amar y trabajar, decía Freud, lo que a menudo se traduce: coger y ganar dinero. La lucha de clases se mete en el lecho. En una escena clave, Ennis y su mujer están a punto de mantener relaciones sexuales. Ya tienen dos hijas y tienen además problemas económicos. Alma le dice: tendríamos que cuidarnos. El quizá encuentre en esta advertencia una buena excusa para zafar de sus obligaciones conyugales: si no quieres a mis hijos, entonces te dejo en paz. Ella: para qué quieres hijos, si no puedes mantenerlos. En la escena siguiente están divorciándose. La pequeña escena de la transacción en el lecho desnuda el dispositivo matrimonial en su función alienante. Lo que se entiende por paternidad en el mundo capitalista: potencia sexual y potencia económica. En esa transacción, el amor tiene pocas chances de prevalecer.
(Continuara)
Cordialmente Leonor.

Leonor

"No way". 3a. parte.
El transcurso de los años también marca la evolución de sus opciones de clase: Jack hacia arriba de la escala social, Ennis hacia abajo, como un rotundo perdedor (algo imperdonable en la sociedad americana). Lo destacable de este planteo cinematográfico es que se trata de personajes contradictorios, a los cuales no es fácil instrumentar en función de posiciones políticas o morales reductivas. Esto explica la ira de algunos voceros de lo que podríamos llamar el “stalinismo gay”, que le han reprochado al film que los personajes sean cobardes (¡como si un relato fuera por eso reprochable!), porque no se reconocen como parte de la comunidad gay. Esa visión saturada de un moralismo irreflexivo, tan rígido como la homofobia que pretende combatir, no está capacitada para comprender lo que Brokeback mountain tiene de políticamente movilizador: ni la ficción ni el documental tienen que presentar ejemplos edificantes, aptos para ser tomados como bandera de un proselitismo cualquiera. Por mi parte, la calificación de “stalinismo” no es una simple chicana: con similar estructura ética y política los cuadros del PC italiano le han objetado a Pasolini que los personajes de sus novelas y films, los “ragazzi di vita”, presentaran una imagen sórdida del subproletariado. En el caso del film de Ang Lee, lo reprochable parece ser que Ennis y Jack no se asuman como gays ni salgan a luchar por sus derechos. En cambio, vacilan, vicio imperdonable. Ellos no asumen una identidad (¡el viejo principio de identidad de “A es igual a A” transformado en imperativo político: un gay es un gay). Las vacilaciones de Ennis y Jack -emocionales, sociales, laborales- los llevan a chocar contra sí mismos, contra sus propios miedos (¡horror!) y contra la comunidad de la que forman parte: sus esposas, sus padres, sus hijos, sus empleadores. Su deseo no es comunitario sino disolvente. Eso no está ni bien ni mal: ¿por qué los personajes de un film deben hacer cosas que estén bien? Claro que entonces no se trata de cine “gay”: “lo gay surge precisamente como sociabilización positiva de la orientación sexual, no como forma de definir sujetos por sus conductas sexuales”, dice Diego Trerotola en el número 165 de la revista El Amante. Pero los personajes de Brokeback mountain no están “sexualmente orientados”, sino que están desorientados; y no hacen una “socialización positiva” de una identidad que por otro lado no tienen. Una película puede hacer algo mucho más interesante: presentar personajes complejos. Lo que políticamente es incluso más movilizador, aunque sea difícil de convertir en bandera proselitista.
En 1991 Serge Daney estableció una distinción que puede ser aquí muy pertinente: la que existe entre la imagen y lo visual. “Lo visual es la verificación del funcionamiento de algo. En este sentido, los clichés, los estereotipos son lo visual.” Daney ejemplifica con la visualización que hace la sociedad francesa de los árabes: la cara del inmigrante. Quince años después de esta reflexión de Daney, la visibilidad del inmigrante (en todo el mundo occidental) no hizo más que cristalizarse. Y esto ya no es una exquisitez de la crítica cinematográfica: en Londres se acribilla a un brasileño por tener cara de inmigrante y nadie paga por ese crimen; se le pide disculpas a su familia, pero las fuerzas de seguridad inglesas dicen que lo volverían a hacer. Esto es sólo un ejemplo. Daney decía que más allá de ese rostro visible del árabe, hay una incapacidad de contar la historia particular de uno de esos inmigrantes. Faltan imágenes del otro donde sobra visualidad: “Cuando el otro falta, cada campo se reconcilia sobre su «visual»” concluía Daney. Yo creo que lo que hoy algunos, desde el stalinismo gay, le reprochan al film de Lee es que no nos entrega un “visual gay” (cosa que sí hacen los films proselitistas de Bruce La Bruce o la TV de Guillermo Francella, con diversos propósitos). Nos muestra a dos hombres enamorados que no saben bien qué hacer y en ese no saber se les va la vida.
Quizá esta falla sea lo más interesante que Brokeback mountain le puede aportar al cine y a la sociedad actual. Porque los oprimidos no son sólo Jack y Ennis: las mujeres, los hijos, los otros hombres están atrapados en las redes de la misma opresión. La mujer de Ennis, preparada para quedar embarazada y para optar por el resguardo económico que le brinda Monroe, el dueño del supermercado, no está en cambio preparada para ver a su marido besando a otro hombre. Ella tampoco sabe qué hacer y su ejemplo no podrá ser tomado como bandera de ninguna organización feminista. El padre de Jack no está preparado para darle las cenizas de su hijo a la persona que él más amó: esa incapacidad llena de odio a ese personaje, que no puede por eso ser cabalmente el padre de su hijo. Pero no es un villano: él también está oprimido. Brokeback mountain apuesta a conectarse con espectadores que no están preparados, con personas contradictorias, no “idénticas”. El ahogo de la rutina, las cenas familiares, el living pequeño burgués como centro autófago del infierno, el televisor, las botellas de cerveza, la cama en la que ya no circula el deseo, la carga de una paternidad ejercida sin convicción... todo eso puede ser la historia de millones de personas, también entre los que miran la película. No se trata de cine queer, es la vida en el mundo de hoy. Hay que tener sensibilidad e inteligencia atrofiadas por el principio de identidad para no percibirlo.
Lo que tienen Jack y Ennis, lo que los mantiene en la expectación, son sus escapadas a la montaña. En esos momentos la película respira: los cielos de profundo azul, las blancas nubes, los arroyos cristalinos, el aire puro, las amorosas estrellas observándonos (la única mirada no hostil a la pareja). Lee apela a la iconografía del western, la exaltación de la vida libre, las conversaciones junto al fuego, como una resistencia poderosa frente a un mundo insostenible. ¿Por qué no hacemos la vida que deseamos?
El momento idílico no es evasivo: tarde o temprano, Jack y Ennis vuelven a hablar de la necesidad de estar juntos, discuten otra vez sus posiciones: no se trata de charlas matrimoniales, sino de un auténtico debate político. El interés de la película reside en que ese debate ocupa el centro del conflicto y que en ningún caso se plantea como una lucha maniquea entre lo que está bien y lo que está mal, como en los melodramas baratos y en los films edificantes. Como en los buenos melodramas, Annie Prouxl, la autora del relato en el que se basa el film y Ang Lee, el director, les permiten a sus personajes amarse y son momentos de genuina felicidad. Pero también los hacen pensar y hasta los dejan equivocarse. ¿Cómo amar con seriedad en un mundo gobernado por el desprecio? ¿Cómo hacemos para estar a la altura de nuestro amor? Y las dos posiciones, la de Jack y la de Ennis, tienen sus buenas razones. No se trata de ser simplemente valientes y de “salir del placard”, o de retroceder y olvidarse de todo. El deseo de Jack de vivir juntos y las reservas de Ennis al proyecto de una pareja instituida, ninguna de las dos posiciones terminan de cerrar, un poco por el lastre que cada uno lleva consigo y otro poco porque el amor en este mundo no cierra, no hay caso: abre.
Pocas películas del mainstream han tenido la lucidez de exponer cuestiones tan candentes y dejar la pelota del lado del espectador, sin finales felices, sin consignas reductivas o salidas imaginarias. Brokeback mountain es un film de amor, con dos amantes que se mantienen fieles a pesar de circunstancias adversas. Como son películas de amor Titanic de James Cameron o In the mood for love de Wong Kar-wai. En cada una de ellas los amantes tienen su escena persistente: en la noche fría bajo las estrellas, en medio del naufragio, en Titanic; en la habitación 2046 en la de Wong; en la montaña Brokeback en la de Ang Lee. Cada una de estas historias se encuentra con sus escollos y cada una mide la fuerza que puede oponer el amor. En Brokeback mountain, el amor se mantiene a lo largo de los años, pero el conflicto con el mundo no cede. Al terminar el film salgo conmovido por los personajes y preocupado por mí. (Continuara). Cordialmente. Leonor.


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